Parece una especie de advertencia, del tipo "abandonad toda esperanza los que entréis aquí", no parece casualidad que la mirada en la cruz sea lo primero que veamos y lo último que deja atrás un carruaje que avanza pausadamente a su destino.
Aunque el abandonar toda esperanza viene más en el sentido bueno: abandonar toda esperanza de ver el típico relato fronterizo, esta es una obra teatral que no para de romper sus límites poniendo a prueba la capacidad maléfica de sus personajes.
