Casi sin darnos
cuenta, se nos acerca la treintena.
Atrás quedan los tiempos felices, tiempos de lucha, inconformismo, puede que incomprensión, pero sobre todo de felicidad. Preguntarse qué ha sido hoy de esos tiempos suena a broma macabra, casi a burla cruel, y lo peor es que quienes los compartieron te dicen que mejor no mirar. ¿Si éramos tan felices, solo al inicio de nuestras vidas... por qué a mediados de ellas no lo somos más?
Edgar Wright toma esta generación, las que vendrán y las que se fueron, para contarnos en una carta de amor sentida al género lo que ya sabíamos: que no siempre ganamos.
Atrás quedan los tiempos felices, tiempos de lucha, inconformismo, puede que incomprensión, pero sobre todo de felicidad. Preguntarse qué ha sido hoy de esos tiempos suena a broma macabra, casi a burla cruel, y lo peor es que quienes los compartieron te dicen que mejor no mirar. ¿Si éramos tan felices, solo al inicio de nuestras vidas... por qué a mediados de ellas no lo somos más?
Edgar Wright toma esta generación, las que vendrán y las que se fueron, para contarnos en una carta de amor sentida al género lo que ya sabíamos: que no siempre ganamos.
Son palabras mayores, sobre todo en una historia que pretende ser
cómica, colar semejante reflexión, sobre nuestra decadencia y sobre los lugares
en los que hemos sido felices, a los que no deberíamos tratar de volver.
Edgar Wright ha madurado, como narrador y como espectador, y en una de las trilogías más redondas jamás hechas nos habla un poco de nosotros, de lo que somos, de adónde hemos llegado. En su tercera entrega, irónicamente llamada 'The World's End' (no por casualidad, la más autoconsciente de en qué lugar se encuentra en su filmografía).
Edgar Wright ha madurado, como narrador y como espectador, y en una de las trilogías más redondas jamás hechas nos habla un poco de nosotros, de lo que somos, de adónde hemos llegado. En su tercera entrega, irónicamente llamada 'The World's End' (no por casualidad, la más autoconsciente de en qué lugar se encuentra en su filmografía).
