El tren es el
mundo, los pasajeros la humanidad.
Grandilocuentes palabras para una historia que solo aspira a ser una pieza de puro 'pulp' y ciencia-ficción más alegórica.
Pero vaya pieza.
Grandilocuentes palabras para una historia que solo aspira a ser una pieza de puro 'pulp' y ciencia-ficción más alegórica.
Pero vaya pieza.
'Snowpiercer' es de la última ciencia-ficción, aquella que ha aprendido
que somos seres odiosos capaces de lo peor, aunque también de lo mejor las más
raras veces.
Como tal, en sus vagones no caben esperanzas demasiado ambiciosas, sino que más bien de su lucha de clases emerge un sentimiento parecido al ver un par de ratas luchando por un trozo de pan: que lamentables somos, que aun en la extinción somos capaces de seguir quitándonos las cosas de las manos.
Como tal, en sus vagones no caben esperanzas demasiado ambiciosas, sino que más bien de su lucha de clases emerge un sentimiento parecido al ver un par de ratas luchando por un trozo de pan: que lamentables somos, que aun en la extinción somos capaces de seguir quitándonos las cosas de las manos.



