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viernes, 5 de febrero de 2016

Carol (2015), de Todd Haynes


Se puede notar el frío, desde la ventana cubierta de vaho del inicio.
Frío en la calle, y frío en una rutina de los 60, perpetuada hasta hoy, de levantarse pronto para ir a atender los trabajos, los hijos y las pocas ganas.
Es fría hasta la belleza glacial de Therese, una medida Rooney Mara, mientras continua su rutina diaria.

'Carol' es una mirada, detallada, fugaz, a los momentos en los que ese frío deja de existir.
En lo que por aquel entonces era un tiempo de mentes cerradas y absoluto seguimiento de lo que se consideraba "normal", Carol aparece como una inusual prueba de que se puede nadar a contracorriente, con su vestido rojo secuestrando nuestra mirada de una realidad de colores fríos.
El flirteo que establece con Therese no es para nada trivial: basado en miradas y sonrisas, cuando parece que a cada cliente que viene a la juguetería le cuesta demasiado sonreír o mirarte a la cara, no digamos preocuparte por tratarte como un ser humano. Una extraordinaria Cate Blanchett sabe que debe llegar y ser la anomalía interesante del día.

martes, 31 de diciembre de 2013

12 Años de Esclavitud (2013), de Steve Mcqueen


Existe en '12 Años de Esclavitud' una crueldad espiritual que atenta contra nuestra propia moral actual. 
Hemos sido criados en una sociedad de héroes que, cuando son golpeados, golpean diez veces más fuerte física o emocionalmente. 
Por ello, no es de extrañar que la actitud que muestre Steve Mcqueen aquí sea la de mero narrador, más que esteta, y decida dar voz propia a algo tan ajeno socialmente, y a la vez tan cercano íntimamente, como la vergüenza, la sumisión o el callarse cuando toque.
Solomon Northup no es un héroe, ni siquiera es un reconocido miembro de su sociedad. Solo alguien querido y que quiere, el hombre normal que guarda el pan para mañana y la sonrisa para hoy. 
Mcqueen decide centrar su incisiva mirada en él, porque sabe que podemos verle a nuestro lado, hablando amigablemente con nosotros, saludándonos felizmente por la calle. No lo veo tanto como una herramienta de lágrima (oh, pobre él, que no se lo merecía) sino como una técnica de acercamiento: con su vida hogareña y relativamente acomodada, la calidez de Northup salva la distancia histórica de siglos que podrían convertir esto en una impresión semi-olvidada de otros tiempos.