viernes, 19 de mayo de 2017

Goodbye Berlin (2016), de Fatih Akin


Las sensaciones más inesperadas se pueden encontrar de las formas más raras.
Sobre todo en la adolescencia, ese erial de certeza, cuando ansiamos lo inmediato y atractivo, sin pararnos a pensar nunca en su verdadero valor.
Dejándonos antes conquistar por una emoción sencilla, que en esa época lo parece todo, que por profundizar en cualquier otra cosa.

Así le sucede a Maik en su instituto, cautivado por su compañera Tatiana, con la simple esperanza de que ella le quiera invitar a su fiesta que anuncia el comienzo de las vacaciones.
Tiene poco tiempo y atención para su nuevo compañero de pupitre Tschick, pues ya desde el principio ha sido juzgado por su aspecto, por sus maneras, y no merece que gaste en él ni un solo minuto de los que dedica a hacer un dibujo de Tatiana, para resaltar que se lo ha currado, que la quiere aún a pesar de que para ella es invisible.
Los días avanzan embargados en ese esfuerzo, entre padres ausentes e intentos por destacar, fructificados en una chula chaqueta con dibujo de dragón que parece su cura contra la invisibilidad. Y entonces llega el verano... con la promesa de ser solo un paréntesis para curar la decepción de no ser invitado.

domingo, 2 de abril de 2017

Por Trece Razones (2017), serie de TV de Kyle Patrick Alvarez, Gregg Araki, Carl Franklin, Tom McCarthy y Jessica Yu


El instituto, a fin de cuentas, es solo una fase.
"Solo" es un largo proceso de construir la propia identidad, una búsqueda del propio lugar en el mundo, la época en la que se abren todas las posibilidades. Y, como todo en la vida, acaba pasando.
La mayoría sobrevivimos a ello, sin demasiadas heridas de guerra, quizá con alguna molesta cicatriz, pero nunca se nos ocurriría contarle a un hijo que no lo pasamos bien, nunca le enseñaríamos nuestras viejas fotos del anuario sin recalcar lo felices que éramos en realidad.

Pero eso es porque la distancia temporal ha borrado de nuestra cabeza todos esos momentos de crisis existencial, en los que aún estábamos a medio camino de romper la crisálida de nuestras propias inseguridades.
Hubo buenos momentos, desde luego. Pero los malos eran peores, porque nadie nos enseñaba a lidiar con ellos.

martes, 21 de febrero de 2017

La Gran Muralla (2016), de Zhang Yimou


A veces, no entiendo las expectativas de determinados espectadores.
Quiero decir, entras a ver 'La Gran Muralla', sabes que es una película de fantasía que te muestra cómo el monumento del título sobrevivió a oleadas de monstruos reptilianos... y lo primero que se dice al salir es "vaya patada a la Historia", como si en algún momento te hubieran vendido algo verídico.
O mejor, mi favorita, "vaya mierda, hay un protagonista blanco", como si hubiera que guardar algún rigor histórico cuando aparecen BICHOS VERDES GIGANTES.

No entiendo, ya lo he dicho.
O quizá si entiendo un poco: quizá hay que pisotear a la fuerza algo a lo que no se puede disculpar por sus cutrones efectos, su pobre desarrollo o sus ambiciones modestas. No sería la primera vez que los críticos salvan una patada a la Historia porque "claro, es de otra época, hay que entender sus limitaciones".
Pero hoy, en este siglo, se invita a una aventura increíble, con un despliegue de efectos y medios brutal, que encima tiene el poco descaro de tomarse un poco en serio (lo justo y necesario), y nope, vaya basura, qué asco de peli, etc...
"Imperdonable", gritan todos los espectadores sin capacidad de disfrute.
"Tenéis un drama nominado al Oscar en la sala del lado", les contestaría yo.

miércoles, 15 de febrero de 2017

Resident Evil: El Capítulo Final (2016), de Paul W.S. Anderson


Honestamente, no tiene sentido engañar a quien haya llegado hasta esta sexta entrega.
La saga de 'Resident Evil' ha durado 15 años largos, haciendo gala de una lógica interna cuestionable, recogiendo pedazos de influencia aquí y allá solo porque molan, reescribiéndose a conveniencia y, en general, llendo bastante a su propia bola.
Es la franquicia que nadie pensó que iba a durar, la historia que a nadie se le ocurrió que iba a llegar tan lejos. Algo habrá hecho bien, aunque sea dentro de su demencia y poca vergüenza.

'Resident Evil: Capítulo Final' se atreve, por primera vez, a plantearse una conclusión válida dentro de los inútiles "cliffhangers" que hasta ahora poblaban la saga.
Y no lo hace mal: plantea una cuenta atrás arbitraria (el mundo se acabará en 48 horas... porque antes no se había acabado, parece ser), recoge un puñado de secundarios válidos para la aventura (a estas alturas, creo que Paul W.S. Anderson no puede ocultar que hace ronda de llamadas, y quien esté disponible que se venga), establece un señor villano DEMENCIAL (Iain Glen, demostrando que te saca cualquier papel a rastras por estúpido que parezca) y, lo más importante, da la debida atención al centro neurálgico de la historia, que es Alice.
Esta se enfrenta, por primera vez, a algo más que ser la que mejor mata bichos mutados con el mejor modelito, y por fin tiene un justito desarrollo de lo que le ha venido pasando hasta ahora. Su reflexión de que nunca ha conocido otra existencia, que siempre se recuerda "corriendo, luchando" deja entrever una persona solitaria, enfrentada a una vida difícil que nunca le ha brindado un momento de paz.

lunes, 13 de febrero de 2017

Rings (2017), de F. Javier Gutiérrez


'The Ring' era un buen misterio terrorífico.
Una cinta. Una maldición tan clara como angustiosa. Un buen origen para su monstruo.
No daba para más y tampoco debería darlo.

Pero como la imagen de la niña churretosa saliendo del pozo era lo suficientemente espeluznante, pues aquí que se presenta 'Rings', más de diez años después de su última secuela, demostrando que nada nunca muere a no ser que sea la imaginación.
Y quizá el primer obstáculo a salvar de cara a las nuevas generaciones es lo poco... "efectista" de su desarrollo.
¿Esperar a que el ambiente se vaya enrareciendo por una amenaza invisible? ¿Dejar pequeñísimas pistas de que algo terrible está a punto de suceder? ¡JAJAJA!
Donde a esta historia se le nota la edad es en su urgencia para generar terror de donde sea, a cualquier precio, hasta el punto de que el subidón de volumen de UN PUTO PARAGÜAS vale para distraer al público. Bastante triste.