Los espléndidos
palacios del Renacimiento, con los obscenos áticos de los privilegiados.
El patio de infancia santo, con las fiestas decadentes en las que suena 'Mueve la Colita'.
Las bellísimas estatuas romanas, con el bótox, la decadencia, las entradas, la obesidad.
La naturaleza, con lo desnaturalizado, lo abandonado, la lenta deriva hacia la muerte.
El patio de infancia santo, con las fiestas decadentes en las que suena 'Mueve la Colita'.
Las bellísimas estatuas romanas, con el bótox, la decadencia, las entradas, la obesidad.
La naturaleza, con lo desnaturalizado, lo abandonado, la lenta deriva hacia la muerte.
Roma, vivir Roma, ser Roma. Estamos atados por nuestra mundanidad.
Incluso aquí, en la ciudad eterna, somos menos que nada, pero seguimos buscando
la belleza.
Claro, la belleza. Como si fuera algo tangible, algo material, algo que te levantas un día y ves. (Ojalá)
Claro, la belleza. Como si fuera algo tangible, algo material, algo que te levantas un día y ves. (Ojalá)




